Confianza más allá de tener siempre la razón, es superar el temor a equivocarse. San Francisco de Asis
Nos acercamos a la recta final de un proceso de elección de lo que se identifica hoy cómo la defensa de la corriente ideológica para la sucesión electoral de los comicios de 2024, sea el bloque conservador o el grupo que actualmente detenta el poder ejecutivo y una gran mayoría relativa del poder legislativo; es decir, el Movimiento de Regeneración Nacional, y, como nunca, vemos una serie de llamémosle acciones que bien podemos identificar como “inteligencia política” para defender los logros conquistados por ambas corrientes ideológicas, sin embargo, una vez más hacemos referencia al Índice de Aceptación Social, pues al final del día es la expresión del escrutinio social o la respuesta a una encuesta, plebiscito o consulta popular, lo que derivará, en el capital político de conformidad para un sector representativo (o muestra determinante) de nuestra Sociedad.
Hoy día podemos decir que fuera de lo que el periodismo convencional califica como un retroceso, realmente ha sido un aprendizaje, evolución y madurez del colectivo social en el terreno democrático, puesto que la gente no puede ser engañada, es decir, quien determina hacia qué rumbo se dirige nuestra nación es la masa social en su conjunto; más allá de la polarización ideológica que hoy mantiene los latidos de encono político, el capital electoral de México que al día rebasa los 87 millones de electores activos, no puede ser subestimado. Este contexto hoy cobra trascendental relevancia, puesto que abre la posibilidad de llegar más allá de un proceso electoral más, es decir se convierte en una ola gigantesca que puede acelerar la toma de decisiones relevantes para convertir a México en una potencia social y económica, así como también por supuesto, en el rezago de crecimiento resultado de una lectura equivocada. Nunca antes como hoy habíamos estado tan cercanos al ejercicio de un Gobierno Abierto, que responda a los reclamos de integridad, conducta, ética, inclusión, equidad, resiliencia y rendición de cuentas, al menos en lo relativo al desempeño y rendimiento del encargo social encomendado.
La función pública hoy, adquiere también un perfil de liderazgo social resonante, un alto nivel de compromiso con las responsabilidades asumidas y con los lineamientos generales para el ejercicio de la gestión del encargo, con ello, se da paso a una evolución para el equilibrio de fuerzas y corrientes, dando pie además a los contrapesos necesarios para legitimar una Democracia Progresista, que hoy mueve a las naciones más avanzadas del mundo, en términos de justicia, previsión social, educación, salud, innovación, crecimiento, desarrollo y sustentabilidad. Esperemos, entonces a ver cómo México da un paso importante hacia el lugar que, debe ocupar en el escenario mundial, donde el Índice de Aceptación Social, rebasa los promedios convencionales; los elementos están ahí, el requerimiento es ser mas perceptivo y más resonante con lo que nos rodea, algo así como el NearShore en el núcleo social familiar, es cuanto… Hasta la Próxima.




